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Un año, una semana y un día. Es el tiempo que ha transcurrido desde que se conoció la noticia de que Eduardo Inda dejaría de ser director del diario Marca y Óscar Campillo lo sustituiría al frente del mismo. Por aquel entonces, según datos de la OJD, el diario Marca se colocaba como el periódico deportivo más consumido, con una tirada de 382.000 ejemplares de promedio. AS, su inmediato perseguidor, se encontraba a algo más de 84.000 periódicos de distancia. Sin embargo, según una información publicada por El Confidencial Digital, las distancias se han recortado -la diferencia en lo que a tiradas se refiere está en 38.000 ejemplares- y desde la dirección ya se plantean un “rediseño completo del periódico”.

La etapa de Eduardo Inda al frente del diario Marca no dejó a nadie indiferente. Llevó a la práctica aquella idea de que lo importante no es que hablen bien o mal de un producto, sino que hablen de él. Hasta su llegada, Marca estaba considerado por un amplio sector de los lectores de prensa deportiva como el periódico “menos parcial” de los cuatro grandes (Marca, As, Sport, Mundo Deportivo). Pero, una vez el periodista navarro llegó al cargo, progresivamente se fue acercando cada vez más al Real Madrid (más concretamente, a su presidente, D. Florentino Pérez). Bien es cierto que gracias a él se destapó uno de los escándalos más sonados de la “Casa Blanca” (caso Calderón), pero no lo es menos que su campaña contra Pellegrini dejó al chileno en una situación inmanejable.

Sea como fuese, las cifras de ventas respaldaban la gestión de Eduardo Inda. Sus portadas siempre daban que hablar: igual vestía de blanco a un jugador que nunca ha jugado en el Real Madrid que colocaba la clasificación del Barcelona a semifinales de Champions League en una esquina para caricaturizar a los jugadores del Real Madrid en función de sus supuestos motes. Eso cuando no juzgaba a algún atleta antes que la justicia. Por si fuera poco, comenzó su videoblog en marca.com, que fue motivo de burla por parte de algunos internautas. Raro era el día en el que las redes sociales no hablaban de la portada del diario.

El 20 de marzo llegó la confirmación oficial de que Eduardo Inda dejaría de ser director de Marca para ocupar el cargo de director de Veo7, una cadena que acabaría por cerrar a los dos meses de su llegada. En su lugar aterrizaba Óscar Campillo, ex-director de Radio Televisión de Castilla y León y autor de la biografía de José Luis Rodríguez Zapatero. Desde su llegada al cargo, un 25 de abril, el leonés ha cambiado mínimamente la línea editorial del periódico. Bien es cierto que, en alguna ocasión, han sido reconocidos los méritos del FC Barcelona y que han disminuido las portadas polémicas, pero la orientación pro-Florentino Pérez sigue más activa y viva que nunca. También las relaciones con Santiago Segurola han mejorado con respecto a su predecesor, del que algunas fuentes señalaron que había intentado despedirlo al aterrizar en Marca. Han disminuido las polémicas, ha aumentado la pluralidad… ¿Dónde está el problema? El error reside en la ecuación matemática más sensacionalista posible: a más polémicas, mayor tirada (más ventas y, por lo tanto, mayores ingresos).

En una entrevista publicada el pasado enero en Jot Down, E. J. Rodríguez, entrevistador, dirigió al señor Campillo una reflexión de Enric González que decía: “hay aficionados al fútbol, bastantes miles, que querrían leer algo parecido a lo que era el Marca hace treinta años. un diario deportivo que podía abrir un día con natación, al siguiente con salto de pértiga, porque había pasado algo extraordinario […] Supongo que si han renunciado a eso es porque le sacan rentabilidad al forofismo“, a lo que el director respondió: “Marca volverá a ser eso“. Siento decirle desde estas líneas al señor Campillo que, de momento, no ha cumplido su palabra. Es cierto que se ha rebajado, mínimamente, la carga sensacionalista del diario, pero ni mucho menos han dejado de rentabilizar el forofismo. Si acaso, lo que han conseguido, ha sido disminuir los ingresos que provienen de ese periodismo, pero lo único que los directivos han apreciado ha sido un descenso en las ventas (provocado también por la crisis económica) y el peligro de ver amenazada la posición dominante del diario de Unidad Editorial en favor de sus rivales.

¿Cuántos diarios venderían si un día no aparecen Mourinho o Guardiola en su portada y, en su lugar, apareciese una noticia sobre atletismo? ¿Las cifras de ventas justifican el forofismo exacerbado de los periódicos deportivos? ¿Cumplen la misión de informar o de reforzar un sentimiento de club?

 Javier Aguilar — @preciadobigotin